Las chiretas únicas del Sobrarbe

Un plato humilde nacido en los valles del Pirineo aragonés, donde nada se tiraba y todo olía a leña, invierno y familia reunida alrededor de la mesa.

Chiretas: arroz, cordero y memoria de pueblo cosida a mano.

Descubrir qué son Ver cómo se preparan

¿Qué son las chiretas?

Plato tradicional del Pirineo aragonés

Las chiretas son un embutido casero elaborado con intestino de cordero relleno de arroz y carne de cordero picada —a menudo menudillos y recortes— aliñado con ajo, perejil y especias.

Cada chireta se cose a mano, una a una, y después se cuece lentamente. Más que una receta, es una forma de entender la cocina: aprovecharlo todo, cocinar despacio y comer en compañía.

  • Origen: pueblos del Pirineo (Huesca y alrededores).
  • Carácter: cocina de aprovechamiento, humilde y festiva.
  • Sabor: intenso, cálido, muy ligado al invierno y a las matanzas.
Plato de chiretas caseras sobre mesa de madera

Un plato de chiretas recién hechas, listo para el pan y el vino.

Tradición, familia y días de matanza

Durante generaciones, las chiretas han estado ligadas a los días de matanza y a las grandes reuniones familiares. Eran la excusa perfecta para llenar la casa de voces, risas y olor a guiso recién hecho.

En muchos pueblos, las mujeres se reunían en la cocina para limpiar, rellenar y coser los intestinos, mientras fuera los hombres trabajaban con el resto del animal. Cada puntada llevaba una historia, un consejo, una anécdota del invierno anterior.

“Las chiretas no se comen con prisas. Se comen cuando la mesa está llena, el brasero encendido y las historias empiezan por ‘¿te acuerdas de cuando…?’”

¿Por qué son tan conocidas?

1. Identidad de territorio
Son uno de los símbolos gastronómicos del Pirineo aragonés, presentes en fiestas, ferias y cartas de restaurantes tradicionales.

2. Cocina de aprovechamiento
Representan la sabiduría de “no tirar nada”, una lección que hoy cobra más sentido que nunca.

3. Sabor que emociona
Para quien ha crecido con ellas, cada bocado es un viaje a la casa de los abuelos, al frío en la calle y al calor de la lumbre en la cocina.

#cocinacasera #pirineo #tradición #familia #recuerdos

Un plato que huele a pueblo

Las chiretas son uno de esos platos que casi nunca se comen solos. Vienen acompañadas de pan de hogaza, vino tinto, una mesa grande y una conversación que se alarga sin mirar el reloj.

Afuera puede nevar, puede hacer cierzo o caer la niebla sobre el valle. Dentro, la cocina se llena de vapor, de cristales empañados y del ruido de los platos al ir pasando de mano en mano. Las chiretas están ahí, en medio de todo, discretas pero imprescindibles.

No son un plato perfecto ni delicado. Son, simplemente, de verdad.

Cómo se preparan las chiretas

Ingredientes tradicionales (para 6–8 chiretas)

  • Intestinos de cordero bien limpios (el envoltorio).
  • 300 g de arroz redondo.
  • 400 g de carne de cordero picada (recortes, menudillos, asadurilla).
  • 1 diente de ajo grande (o 2 pequeños).
  • Perejil fresco picado.
  • Sal y pimienta al gusto.
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (opcional).
  • Caldo suave de cordero o agua para cocer.
  • Hilo de cocina y aguja para coser.

Preparación paso a paso

  1. Limpiar los intestinos
    Lavarlos bien por dentro y por fuera hasta que queden perfectamente limpios.
  2. Preparar el relleno
    Mezclar en un bol el arroz (crudo), la carne picada de cordero, el ajo y el perejil muy finos, la sal, la pimienta y el pimentón si se desea. Debe quedar un relleno jugoso pero no líquido.
  3. Rellenar y coser
    Introducir el relleno en los intestinos formando pequeñas bolsas. No llenarlas del todo para que el arroz pueda hinchar al cocer. Cerrar cada chireta cosiendo la abertura con hilo de cocina.
  4. Cocción
    Colocar las chiretas en una olla amplia, cubrir con caldo o agua y cocer a fuego suave durante aproximadamente 40–50 minutos, hasta que el arroz esté hecho.
  5. Servir
    Se pueden servir tal cual, recién cocidas, o bien marcarlas a la plancha o freírlas ligeramente para que tomen color y queden aún más sabrosas.
Consejo de casa: muchas familias preparan una buena cantidad, las cuecen y luego las congelan ya hechas. Así, cualquier domingo frío puede convertirse en un día de chiretas.
Manos rellenando y cosiendo chiretas en una cocina de pueblo

Manos, hilo de cocina y tiempo sin prisas: los tres secretos de unas buenas chiretas.